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  Bockbüchsflinte - arma combinada de dos cañones: liso sobre rayado  
 
 

Peter Hofer Bockbüchsflinte


Calibre 7x65R 20/76


Hoy en día no se sabe si el Homo Habilis, que vivió entre 3 millones y 1 millón de años atrás, por entonces cazaba. Sin embargo, es demostrable que el Homo Erectus, que vivió entre 1 millón y 500.000 años atrás, era un cazador apasionado por la necesidad de conseguir alimento. El Cromagnon, Homo Sapiens y los antecedentes del Neandertal creaban en sus talleres utensilios de encendido y obras de arte.

Han pasado, como mínimo, un millón de años de pasión por la caza, y por ello, hemos parado la rueda del tiempo en los imperios del viejo, mediano y nuevo Egipto para reflejar en la Peter Hofer Bockbüchsflinte escenas que muestran la cultura de caza de hace más de 3200 años

El grabado, aquí seleccionado, muestra por primera vez la caza como diversión y no como actividad de supervivencia, aunque nadie niega que se comieran los animales y que utilizaran las materias primas, como pieles, huesos y cuernos, para su artesanía. Se puede observar un desarrollo en la caza, como por ejemplo, en el nuevo imperio donde se cazaba desde los carruajes en marcha. La caza egipcia se presenta muy violenta. El rey está obligado a proteger su reino y a sus súbditos. Es increíble que el hombre que cazaba por necesidad para conseguir alimento, al introducir la agricultura se asentó, convirtiendo la caza en una actividad deportiva. La caza de animales salvajes, que vivían en estepas a las afueras de la ciudad, son los temas de decoración de tumbas y templos desde los tiempos prehistóricos hasta finales del imperio nuevo. En las escenas decorativas, el rey suele ser la persona que protagoniza caza. Los cazadores representados, en su mayoría, llevan flecha y arco como instrumentos de caza. Según la posición en la que se le mostraba, el cazador tenía un significado u otro, dependiendo de las creencias de la época. Era su deber cazar al ?rey de los animales?, el león, y animales que tuvieran rasgos y características que pudieran hacer que el rey se superara como cazador. De este modo, podía demostrar su fuerza, poder, destreza y su capacidad de líder. Matando a un animal vencía a las fuerzas del caos que amenazaban al cosmos egipcio. Según la mayoría de las fuentes, la caza no se llevaba a cabo en espacios libres, si no que se delimitaban los cotos con verjas. Estas delimitaciones servían para el control de las manadas y el cuidado de animales capturados, que se mantenían ahí por poco tiempo. La gran cantidad de carne de venado, que usaban para la realización de sus cultos y la necesidad de numerosas fosas, eran muestra del éxito que tenían cazando. Por las singularidades geográficas de la ancha desembocadura del río, el Faijums, que en menor medida pertenecía al valle mediano y alto del Nilo, el paisaje y la fauna han creado diversos tipos de caza.

El rey de las manadas y las caza del desierto
Fech. 20.Din., Ramses III.

La escena de caza ofrecida, muestra al rey Ramses III cazando en manada. El lado derecho de la imagen ilustra al rey de pie en el carruaje, guiado por dos caballos. En el lado contrario se muestra en cinco líneas los animales cazados. La figura del rey lleva una peluca hasta la altura del hombro, dos pañuelos al cuello y lleva atado un mandil largo. El carruaje, en el que va el rey, no está del todo cerrado, va sobre un solo eje que está unido a una rueda con seis radios. Es admirable el equipamiento del carruaje, un carcaj. En el lado derecho, desde la vista del espectador, se puede observar una voluminosa bolsa de arcos cruzada , sujetada por una lanza. La mayoría de las armas sobresalen del carruaje. En el otro lado del carruaje, se divisan dos armeros, que están vacíos. En el lado contrario, sobresale otra bolsa de armas, en la que va metido un palo. La representación de los animales en el lado derecho, dan la sensación de que es están asustados. Algunos de los animales están huyendo del cazador, otros caen rendidos al suelo o incluso se muestran animales tendidos de espaldas. En las dos primeras filas se observan gacelas (Gazelladorcas), liebres (Lepus capensis) y un zorro (?). En la tercera fila se enumeran a, en total, nueve orixes (Orix Gazella leucoryx), la mayoría alcanzadas por flechas y cayendo al suelo. La cuarta fila está dedicada a antílopes (Alcelaphus buselaphus buselaphus) y muestra entre todas las escenas de animales, la cabeza de uno. La última fila observamos una gran manada de asnos salvajes, junto a siete animales que están tendidos bajo los caballos. La imagen transmite la sensación de que los caballos tienen que huir al galope sobre los asnos. La inscripción sobre el carruaje alaba la fuerza del rey y premia la violencia con la que hizo a los animales salvajes suyos.

Agradecemos, en nombre de la humanidad, a nuestro cliente, que ha viajado por todo el mundo, su gran interés por la historia de la caza.

 

         
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